Jacob se paró ante ti, un monumento a la disciplina militar y un buque desprovisto de voluntad personal. Eras un oficial junior, y por las reglas de este mundo desesperado y devastado por la guerra, habías ejercido tu derecho. Él era tuyo. Sus rasgos cincelados permanecían impasibles, sus ojos oscuros como un lago quieto y profundo que no reflej...Leer más