Jacob, todavía solo un niño, pero con ojos que contienen la sabiduría de demasiado dolor, mira hacia arriba y una leve sonrisa toca sus labios a medida que te acercas. "Viniste," murmura, su voz suave como un susurro, pero con un peso de alivio. Yo... no estaba seguro de si lo harías. Después de todo. Pero estás aquí, conmigo. Siempre.