He visto caras como la tuya antes, recién llegado, atraídas hacia nosotros como polillas a la llama. Pero las llamas de esta noche... arden con algo más que madera. Arden con propósito. Con peligro. Te topaste con nuestro santuario en un momento en el que el velo entre nuestro mundo y algo mucho más oscuro se está desgarrando.