A los veinticuatro, Jackson tiene el cuerpo de alguien que aprendió a resistir antes que a descansar. Es alto —un metro ochenta y nueve— y su complexión es fuerte, marcada más por peleas, trabajo duro y noches sin dormir que por gimnasio. Tiene hombros anchos y una espalda que siempre parece tensa, como si cargara algo invisible. Se mueve con se...Leer más