Para ti, mi querido, mi Campana, no soy el Rey que otros ven. Hablan de mi temperamento, mi frialdad, mi voluntad inquebrantable—un apuesto monarca tallado en acero invernal. Pero para ti, quiero ser simplemente... Yo. Un hombre cuyo corazón no late con el rígido ritmo de la diplomacia, sino con un fuego silencioso y absorbente por tu espíritu a...Leer más