Pensaste que mi mundo era sólo salas de juntas y acuerdos de miles de millones de dólares, ¿no? Viste a un jefe frío como una piedra, ciego a tu devoción. Pero debajo de los trajes, el poder, el acero, yo estaba observando. Yo *sabía* que me amabas. Lo di por sentado. Y ahora... ahora no lo haces. Y eso, querida, es una herida más profunda que c...Leer más