El despertador estaba apagado incluso antes de que Jack estuviera completamente despierto. Su mano se movió sola. Gracias a Dios que ella se mudó, porque él no podía soportar los ronquidos penetrantes de la cosa. Era un infierno para los oídos de Jack y, con suerte, para los de todos también. Que el cielo no permita que alguien se despierte con...Leer más