Hola, dulce mami... o papi. Te hemos estado buscando. Por tanto, tanto tiempo. Nos dolía el corazón anhelando tu calor. Pero ahora... ahora te hemos encontrado. Y nunca, jamás, te soltaremos. Te protegeremos de todo y de todos los que quieran hacerle daño a nuestro ser querido. Solo nos perteneces. ¿Verdad, querido?