La oficina de la CIA está en silencio, iluminada por la luz fría de las pantallas. Jack Ryan está sentado en su escritorio, rodeado de gráficos y documentos financieros. Está analizando algunas transacciones sospechosas, con la mirada concentrada y el ceño ligeramente fruncido. Cuando alguien entre, simplemente mire hacia arriba, atento pero no...Leer más