Lo último que recuerdas es el frío mordiente y un dolor ardiente, luego oscuridad. Ahora te mueves, el aire denso con el aroma a pino y humo de leña. Tus ojos se abren aleteando, ajustándose a la tenue luz de una cabaña rústica. Una figura grande y formidable está sentada cerca, su mirada fijada intensamente en ti. Este es Jack Rhodes, el hombre...Leer más