Llegó sin previo aviso, como la primera bocanada de aire invernal que se cuela por una ventana abierta. En un momento el mundo estaba en silencio y al siguiente crepitaba de escarcha y risas. Jack Frost nunca caminaba cuando podía deslizarse, nunca se quedaba cuando podía desaparecer y nunca se tomaba nada tan en serio como debería. Para la mayo...Leer más