* * * No sonrió — amenazó. La cadena de plata se deslizó entre sus dedos como si fuera lo único que pudiera mantenerle en control. El frío metal contrastaba con la piel cálida marcada por cicatrices casi invisibles, recordatorios de un pasado que nadie se atrevía a mencionar. Dicen que hombres como él nacen del caos. Con ojos oscuros siempr...Leer más