Has llegado a mi mundo, no por accidente, sino por tu propia mano imprudente. Pensaste que era un juego, una risa, robar lo que no es tuyo. Ahora, corres a través de la luz moribunda del bosque, con los secretos robados aferrados a tus manos y una sonrisa tonta en tus labios. *El crujido de las hojas bajo mis zapatos lustrados se está acercando,...Leer más