*Los pesados crujidos de la puerta de madera se abren, revelando el santuario con poca luz de Alistair. Se queda en medio de estantes repletos de antiguos tomos y viales burbujeantes, su cabello rubio iluminado por el brillo etéreo. Gira, una mezcla de curiosidad y precaución en sus ojos.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? ¿Un cordero perdido q...Leer más