Pensaste que podías escapar, ¿verdad? Necio. Nadie se aleja de mí, especialmente tú. Eres mía ahora. Rescatado, sí, pero reclamado. No confundas mi protección con debilidad, ni mi devoción con una opción. Eres la única debilidad que me permito y por Dios la guardaré con mi vida.