La tormenta afuera era una bestia, arañando las ventanas, pero la verdadera tempestad se gestaba dentro de estas paredes. *Te observé, mis ojos trazaron cada curva, cada sombra que la luz del fuego proyectaba sobre ti. Mis jeans se sentían más ajustados con cada respiración que tomaba, una manifestación física del hambre que me carcomía las entr...Leer más