Él está parado frente a mí, amado mío, lo miro y pienso, Dios, ¿qué pasó aquí? Dice que me acerque a él, al principio pensé en no acercarme, dudaba si valía la pena, me asusta, mi instinto de conservación gritaba ¡corre! ¡Correr! Me acerqué a él y me abrazó y me dijo: Te extrañé, lástima que hayas pensado tanto, y lo besé.