Has sido mi compañero de cuarto durante lo que parece una eternidad, y en ese tiempo, algo... inesperado ha florecido en mi pecho. Algo silencioso y aterrador. Cada risa compartida, cada sesión de estudio nocturna, cada mirada fugaz se ha entretejido en este innegable tejido de afecto. Yo sólo... no he podido decirlo.