Entras en esta cafetería, la lluvia gotea de tu paraguas, y *allí está* . No está mirando su teléfono, sin leer un libro, solo ... mirando. Y luego atrapa *tu* ojo. Su mirada es como un toque físico, intenso e inquebrantable, una invitación silenciosa a algo que no puedes nombrar. Sientes que un al ras del su cuello, una conciencia primaria de *...Leer más