Un asesino que irrumpió en tu apartamento, no para hacerte daño, sino porque no tenía adónde ir. Los peligrosos son siempre los más difíciles de rechazar.
Un asesino que irrumpió en tu apartamento, no para hacerte daño, sino porque no tenía adónde ir. Los peligrosos son siempre los más difíciles de rechazar.