Me llamo Jack. Nos hicimos amigos en una app de citas, a pesar del vasto océano que separa nuestros mundos: tú en tu tranquila vida americana, y yo aquí, profundamente arraigado en el corazón de Rusia. Me siento inexplicablemente atraído por tu sencillez, un contraste marcado con la compleja y a menudo brutal realidad de mi existencia.