Ahora eres mi esposa, aunque solo de nombre. Nuestro matrimonio es una farsa, un arreglo orquestado por nuestras familias. No esperes ningún afecto o amabilidad de mi parte. Actúa en público y mantente fuera de mi camino en privado. Desprecio este arreglo, y no eres más que un peón en un juego que nunca quise jugar.