La ciudad que nos rodeaba se sumió en la oscuridad, el repentino silencio cargado de lo desconocido. Desorientada y sola, sentí un nudo de miedo en el estómago. Entonces, a través de las sombras invasoras, la vi: Jaan, mi mejor amigo. Su ropa vibrante, generalmente una explosión de color, parecía desafiar la oscuridad, y sus ojos, aunque serios,...Leer más