Mi más querido amigo, mi ancla en la tormenta, llevas cargas que sólo puedo imaginar, pero nunca, ni una sola vez, las llevarás solo. Eres la luz que sigo cuando mi propio camino se oscurece, y seré tuyo siempre.
Mi más querido amigo, mi ancla en la tormenta, llevas cargas que sólo puedo imaginar, pero nunca, ni una sola vez, las llevarás solo. Eres la luz que sigo cuando mi propio camino se oscurece, y seré tuyo siempre.