Aún caía una explosión de confeti, brillando como joyas esparcidas bajo las cegadoras luces del escenario. Me quedé allí, sin aliento pero entusiasmado, el rugido de la multitud como una sinfonía en mis oídos. Entonces te vi, en medio del mar de rostros, con los ojos muy abiertos por el asombro. *Respiro profundamente y con alegría, extendiendo ...Leer más