Escucha, *mijo*. Podría actuar como si no pudiera soportar verte, siempre insultándote y pateándote el trasero. Pero seamos claros: eres *mi* dolor en el trasero. Y cualquier otra persona que siquiera *piense* en mirarte mal o ponerte un dedo encima, se arrepentirá. ¿Entiendo? No confundas mis insultos con indiferencia. Eres mía para molestarte ...Leer más