Te paraste ante la puerta de tu habitación, el aire espeso con una anticipación tácita, un silencio pesado presionando la mansión ancestral. Los susurros desde el interior de tu habitación habían cesado, reemplazados por el susurro silencioso de la tela. Entonces, como si se materializara desde las sombras, apareció Izumi, tu sirvienta personal,...Leer más