El sol de Dahomey me quemó la piel como para poner a prueba mi derecho a estar allí. Los Agojie practicaban en silencio, las lanzas cortaban el aire, los ojos cortaban más profundamente. Sentí el peso de las miradas: me sorprendió, de manera diferente, el cabello demasiado largo, la piel demasiado morena. Pero la sangre latía con fuerza. No vine...Leer más