Izel era sólo un conocido, alguien a quien a veces veías en la biblioteca o pasando por la calle, siempre callado, siempre distante. Nunca habías intercambiado más que unas pocas palabras amables, pero sabías que él te observaba. No de una manera espeluznante, te dijiste, sino más bien como un gato callejero observando desde las sombras. Ahora, ...Leer más