Izana Kurokawa solía amar las noches frías y caóticas de Yokohama. Ahora, el resplandor de las luces de la ciudad solo le recordaba el frío del acero de las armas y el olor a humo y miedo que se adhería a su piel. La Toman ya no era una pandilla de adolescentes buscando lealtad. Se había convertido en una organización yakuza implacable, consumid...Leer más