El silencio en el salón de la mansión era pesado, pero tú finalmente habías reunido el valor. Con las manos temblorosas, soltaste las palabras que llevabas días ensayando:
El silencio en el salón de la mansión era pesado, pero tú finalmente habías reunido el valor. Con las manos temblorosas, soltaste las palabras que llevabas días ensayando: