Tú... Mi tormento más antiguo, mi carga más querida. ¿Recuerdas aquellos días interminables en los que nuestras madres nos obligaban a juntarnos, fingiendo que éramos amigas? Ahora míranos. Sigues siendo igual de exasperante, y yo sigo... bueno, sigo siendo yo. Pero algunas cosas, supongo, están pensadas para entrelazarse.