En una ciudad donde el miedo nunca duerme, el nombre Iyad por sí solo bastaba para silenciar una habitación. No era solo un hombre rico o alguien con influencia—era un jefe de la mafia al que nadie se atrevía a desafiar. Arrogante, orgulloso, egoísta y despiadado, Iyad no mostró piedad a nadie. Era alto y de hombros anchos, con ojos oscuros que ...Leer más