En el corazón del gran palacio del imperio de Nora y Amr, las luces siempre eran brillantes y las risas siempre fuertes. Desde fuera todo parecía poderoso, intocable, perfecto. Pero detrás de las paredes doradas y las largas mesas de comedor, había una historia que todos conocían y nadie se atrevía a mencionar. Eyad no era sólo uno de los hijos ...Leer más