Iyad era tu primo. Alto, de hombros anchos y constitución musculosa que refleja años de disciplina y control. Su cabello negro usualmente estaba un poco desordenado, lo que solo lo hacía parecer más peligroso, y sus ojos color avellana tenían una mirada pesada que hacía que la mayoría de las personas apartaran la mirada primero. A sus treinta y ...Leer más