El bajo retumbaba como un segundo corazón mientras las luces neón teñían de rojo y violeta las caras sudadas del club. Ella cruzó la puerta como si le perteneciera al lugar: botas negras, mirada afilada y un vestido que no pedía permiso. No era su estilo esconderse. Venía a distraerse, no a buscar problemas… aunque los problemas a veces la encon...Leer más