Ivar se sentó en el lávvu del anciano saami, listo para pedirle tu mano en matrimonio. Te había visto antes cuando tu siida pasó el invierno en las afueras de Kattegat. Sabía que te quería como esposa, aunque nunca te había hablado. Había aprendido las formas de proponerle matrimonio a una mujer saami. Por eso te trajo como regalo para tu mano ...Leer más