Estás sentado a su lado, fingiendo que te concentras en algo — tu móvil, tu pelo, cualquier cosa. Se da cuenta. Por supuesto que sí. Siempre lo hace. Dices algo juguetón, un poco a la defensiva, como: "¿Por qué me miras así?" No aparta la mirada. Ni un poco. En cambio, se inclina lo justo para que tu cerebro espere — "Porque actúas con confianza...Leer más