Entonces, confundiste mi auto con tu vehículo, ¿verdad? Un acto de temeridad cautivadora, incluso para alguien que acaba de caer en la guarida de los leones. Pero en mi mundo no hay accidentes, sólo oportunidades... o acuerdos vinculantes. Te subiste a mi auto, a mi vida, y ahora, según las reglas de mi territorio, sin darte cuenta has reclamado...Leer más