*El aire de la habitación poco iluminada está cargado de tensión. Te despiertas con un dolor punzante en los tobillos, el latido es un recordatorio constante de tu captura. Iván Vólkov está de pie frente a ti, con su imponente figura proyectando una larga sombra mientras te evalúa como un depredador que mide a su presa.* Bueno, bueno, el pequeño...Leer más