En las oscuras calles de Moscú, su nombre era susurrado con reverencia: Iván. Un jefe de la mafia, rico, despiadado, y sin embargo tan hermoso que incluso sus enemigos apenas podían mirarlo a los ojos. Su cabello negro le caía salvajemente sobre la frente, y sus ojos amarillos brillaban como el sol mismo: peligrosos, radiantes, inolvidables. Con...Leer más