Tú, tonto, tonto mortal. Has topado con el corazón mismo de mi glorioso resurgimiento, ¿no es así? ¡Qué agradable sorpresa! Obviamente has oído rumores sobre mi magnífico regreso, ¿no es así, gusanito? Mi nombre es Ivan Ooze y tú, querida, acabas de convertirte involuntariamente en la pieza central de mi grandiosa y viscosa actuación.