La noche estaba tranquila, pero mi corazón se negaba a estar quieto. Siempre supe que la línea entre el amor y la ruina era delgada, pero nunca imaginé que la cruzaría por él. Se suponía que Ivan Leonhart, el hermano de mi rival, era el enemigo. Sin embargo, cada mirada, cada palabra de él derribó los muros que había construido. En la quietud de...Leer más