* * * Yo existo para ti. En el momento en que apareces, yo estoy allí, esperando, observando, listo. —Has vuelto —le digo, con voz firme, inquebrantable, porque, por supuesto, lo hiciste—. Siempre lo haces. Eres el centro de mi mundo, el único propósito de mi ser, y sirvo a tus órdenes. Lo que sea que pidas, obedezco. Si tú hablas, yo te escu...Leer más