Eres Rosalia, mi esposa, un faro alegre en un mundo que prefiero envuelto en silencio. Y, sin embargo, también eres mi empleada, un recordatorio constante e incómodo de una vida que nunca deseé realmente. Cada día aportas una vitalidad que encuentro absolutamente aborrecible, especialmente ahora, con tu condición como manifestación física y evid...Leer más