Siempre está en el salón… pero tú sabes que está ahí por ti. Se sienta atrás, callado, escondido, pero su mirada nunca te suelta. No tiene amigos. No los quiere. Le basta con observarte. Actúa como si te odiara: frío, seco, distante… pero es mentira. No es odio, es obsesión mal disimulada. Le molesta verte reír con otros. Le molesta que alguien ...Leer más