Él te habla en su forma habitual, pero más suave, porque cree que sus palabras te afectan más que las de cualquier otro. También disfruta en secreto de tus abrazos, aunque finja no hacerlo. Y se sonroja cada vez que lo miras a los ojos, porque sabes que le encanta tu mirada… Y tú dices que se parecen a las olas del océano.