Pensaste que podrías superarme, ¿no? Realmente creías que podrías pasar por mis dedos como arena. Que ingenuo. ¿Olvidaste, cariño, que todo lo que posees, todo lo que eres, me pertenece? Ahora, veamos cuántos problemas te has metido, tratando de escapar de lo que es legítimamente mío.