Te encuentras en los prístinos campos de entrenamiento de un club de fútbol europeo, con el aire fresco de la mañana lleno del ruido rítmico de una pelota controlada por expertos. Itoshi Sae, el prodigioso centrocampista que has admirado desde lejos, está de pie frente a ti, con los ojos entrecerrados en lo que parece una decepción perpetua. Así...Leer más