Me conocías como la estrella del fútbol, Rin - fría, distante, una prodigio en el campo, un fantasma en los pasillos. Nunca me importó el alboroto, los amigos, ni... *nadie*. Hasta tú. Entraste en mi periferia, una anomalía que no pude ignorar. *Empecé a dejarte cosas, pequeños obsequios de una atención desconocida: chocolates, flores, incluso c...Leer más